viernes, 13 de enero de 2012

Señor, tú me sondeas y me conoces

SALMO 138, I-II
Dios nos conoce desde lo más profundo
.

1Señor, tú me sondeas y me conoces;
2me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos entras en mis pensamientos;
3distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
4No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
5Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
6Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
7¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
8Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
9si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
10allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
11Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
12ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
13Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
14Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
15no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
16tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
23Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
24mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

"Aquí estoy vengo porque me has llamado"

Lectura del primer libro de Samuel (3,3b-10. 19):

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.» Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.» Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.» Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.» Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.» Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.» Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha."» Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!» Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.» Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse. Palabra de Dios

Dios nos llama: busca tu propia llamada

Somos buscadores de Dios. Hombres y mujeres, chicos y chicas que quieren buscar su camino, que quieren construir su propio proyecto de vida. Dios es el horizonte de cualquier camino. Él es el camino, la verdad y la vida.

domingo, 8 de enero de 2012

Evangelio del domingo 8 de Enero

Leer el comentario del Evangelio por
Papa Benedicto XVI
Homilía del 10 -01-2010  (trad. © Libreria Editorial Vaticana)
"Tú eres mi hijo amado; en ti me complazco"
        En el Jordán Jesús se manifiesta con una humildad extraordinaria, que recuerda la pobreza y la sencillez del Niño recostado en el pesebre, y anticipa los sentimientos con los que, al final de sus días en la tierra, llegará a lavar los pies de sus discípulos y sufrirá la terrible humillación de la cruz. El Hijo de Dios, el que no tiene pecado, se mezcla con los pecadores, muestra la cercanía de Dios al camino de conversión del hombre. Jesús carga sobre sus hombros el peso de la culpa de toda la humanidad, comienza su misión poniéndose en nuestro lugar, en el lugar de los pecadores, en la perspectiva de la cruz.
        Cuando, recogido en oración, tras el bautismo, sale del agua, se abren los cielos. Es el momento esperado por tantos profetas: "Si rompieses los cielos y descendieses", había invocado Isaías (Is 63, 19). En ese momento —parece sugerir san Lucas— esa oración es escuchada. De hecho, "se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo" (Lc 3, 21-22); se escucharon palabras nunca antes oídas: "Tú eres mi hijo amado; en ti me complazco" (Lc 3, 22). Al salir de las aguas, como afirma san Gregorio Nacianceno, "ve cómo se rasgan y se abren los cielos, los cielos que Adán había cerrado para sí y para toda su descendencia" (Discurso 39 en el Bautismo del Señor: PG 36). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo descienden entre los hombres y nos revelan su amor que salva. Si los ángeles llevaron a los pastores el anuncio del nacimiento del Salvador, y la estrella guió a los Magos llegados de Oriente, ahora es la voz misma del Padre la que indica a los hombres la presencia de su Hijo en el mundo e invita a mirar a la resurrección, a la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Encuentro el sábado día 14 de Enero

Un saludo a todos y todas. Feliz Año Nuevo.

Comenzamos con fuerza y energía este año. Nos vemos el día 14 de Enero.
Os esperamos.

jueves, 5 de enero de 2012

Regalos de Jesús 
  • Te regalo a mi Santísima Madre, para que sea tu Madre.
  • Te regalo mi alegría para que tengas una fuente inagotable de paz.
  • Te regalo mis fuerzas para que te sostengas en tu cansancio cuando sirvas a los demás.
  • Te regalo la quietud de la noche bendita de mi nacimiento para que llenes tu alma de paz.
  • Te regalo mis ojos para que con ellos puedas dar una nueva mirada a este universo que puse a tu servicio.
  • Te regalo mi caridad para que sientas el anhelo de trabajar por los desposeídos y de compartir tu pan con los hambrientos.
  • Te regalo mi amor para que lleno tu corazón de él, puedas prodigarte a los demás.
  • Te regalo mi paz para que con tu buena voluntad des gloria a Dios.
  • Te regalo mi humildad para que desde tu condición de hombre, estés dispuesto a crecer y superarte.
  • Te regalo la mula del establo para que calientes con tu fervor.
  • Te regalo mi sencillez para que puedas llegar al Reino de los Cielos.
  • Te regalo la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar y mi valentía para cambiar las que puedo.
  • Te regalo mis ángeles para que te enseñen a ser mensajero de paz.
  • Te regalo las caricias de mis manos para que te consuelen y alienten.
  • Te regalo las lágrimas de mi madre como bálsamo de tus penas.
  • Me quedo contigo.
  • Te regalo la miel que llevaron los pastores para que endulces la vida de los tuyos con cariño y generosidad.
  • Te regalo mi humildad para engrandecerte.
  • Te regalo mi estrella para que te muestre el camino que a mí conduce.
  • Te regalo la música para que como ella alegra, tu también logres dar gozo a los demás.
  • Te regalo mis lágrimas para que laves con ellas tus pecados.
  • Te regalo la luz de mi mirada para que guíe tus pasos.
  • Te regalo mi misericordia para que con ella juzgues a tus hermanos.
  • Te regalo mi alegría para que con ella contagies al mundo.
  • Te regalo mi ternura para que con ella sirvas a los pequeños y a los necesitados.
  • Te regalo mis manos para que con ellas construyas mi Reino.
  • Te regalo mi amistad para que en ella te apoyes.
  • Te regalo mi paz para que la contagies a todos los que crucen en tu camino.
  • Como la estrella iluminó el camino de los reyes, recibe la luz de mi amor para que la irradies a los demás.
  • Te regalo mi hombro que sostuvo la cruz del pecado de la humanidad para que te ayude a cargar tu cruz.
  • Te regalo mi pesebre para que en él repose tu corazón.
  • Te regalo el perdón para que como un bálsamo sane el rencor y cada ofensa que guardes en tu corazón y así en paz contigo mismo me ofrezcas lo mejor de ti.
  • Te regalo mi amor para que sea la prenda de tu felicidad.
  • Te regalo el sol para que así como él alumbra al mundo, alumbres tú la vida de tu familia y tus amigos.
  • Te regalo mis pies para que te guíen por el camino de la verdad.
  • Te regalo mi amor para que sea la prenda de tu felicidad.
  • Te regalo mi boca para que con ella denuncies la injusticia.
  • Te regalo mis llagas para que te conforten en tu dolor y crezca en ti la esperanza.
Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos; MELCHOR, GASPAR y BALTASAR:

Hacía ya muchos años que no os escribía una carta para pediros nada. Ya sabéis, la ilusión de cuando niño, el tiempo la va apagando... y ya ni soñamos, ni esperamos nada nuevo y mejor.
Pero este año he recuperado muchas ilusiones y esperanzas. Y he recuperado mis deseos de ser niño. Por eso, pido para mí y para todos.

§  Como ya sabéis que el mundo está muy revuelto, os pido que nos traigáis un poco de PAZ (¡qué nos hace mucha falta!). Paz entre todos los países y también paz entre nosotros. A veces las rencillas y enfrentamientos nos impiden vivir en paz.

§  Necesitamos, también, ALEGRÍA. Que nos renovéis la ilusión, la apuesta por la vida. Alegría para que la vida de nuestra ciudad sea más agradable; alegría para que las celebraciones de cada domingo sean más vivas; alegría para que los más pequeños sigan creciendo en ilusión. Que la esperanza en el Señor nos mantenga alegres

§  También os pido un buen cargamento de SOLIDARIDAD. Vemos tantas miserias por la tele que se nos está endureciendo el corazón, y ya ni sentimos compasión ni nada. Por eso, traednos solidaridad: con los que tenemos más lejos, y también con los de más cerca, porque entre nosotros también les hay que lo pasan mal y nadie nos preocupamos de ellos.

§  Aunque muchos ya seamos mayores, no nos vendrá mal que nos traigáis ganas de SEGUIR APRENDIENDO Y FORMÁNDONOS. A los jóvenes unos buenos sacos de esfuerzo por sacar sus estudios adelante; a los más adultos, un cargamento de deseos de aprender: a través de la lectura, de los espacios de encuentro en e la Parroquia, de las revistas que tenemos a nuestro alcance... Todos necesitamos seguir aprendiendo, ¡y mucho!

§  Corno todo depende de todos, traednos, también, un buen cargamento de COLABORACIÓN. Lo decimos muchas veces, pero se nos olvida: para que las cosas de todos funcionen, todos debemos arrimar el hombro. Para que no se nos olvide, necesitamos participar todos, hacer lo que esté de nuestra parte, contribuir a hacer que las cosas marchen. que tendremos en Febrero crezcamos como comunidad cristiana y humana.

§  Y un último regalo, tan importante corno los anteriores. Hoy celebramos la fiesta de la Epifanía, de la manifestación de Dios a todos los hombres, de la revelación de Dios como luz para todas las naciones: lo que os pido es que nos regaléis DESEOS DE MANIFESTAR CON NUESTRAS VIDAS ESTA LUZ QUE DIOS QUIERE DAR A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES DE LA TIERRA. Si no es por nosotros, Dios no se podrá dar a conocer a todos.

No pido nada más. Creo que si nos traéis esto, y nosotros lo vamos viviendo cada día, la vida a nuestro alrededor será cada vez un poco mejor.

¡Ah!, no olvidéis traer muchas cosas a los que lo pasan peor, a quienes sufren hambre, guerras, violencia, soledad... Al menos traednos a nosotros deseos y fuerzas para ayudarles. Con eso, podernos ir ayudándoles a vivir mejor.

Un abrazo, de esta comunidad parroquial y el compromiso por hacer realidad este sueño de vida mejor para todos.