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viernes, 2 de diciembre de 2011
Allanad el camino
Una canción mítica y un clásico para este tiempo de Adviento.
Allanad los caminos (Pinchando en el título podéis descargar la canción)
Allanad los caminos (Pinchando en el título podéis descargar la canción)
la LA7 re MI
Allanad, allanad los caminos, que viene el Señor.
la LA7 re MI7
Pasará, pasará por tu lado sediento de amor.
la LA7 re MI
Allanad, allanad los caminos, que viene el Señor.
la LA7 re MI7
Pasará, pasará por tu lado sediento de amor.
la MI la MI la MI7 la
Él camina con vosotros, no le conocéis,
MI la MI la MI la
te acompaña en tu camino, vives tú con él.
DO SOL FA MI7
Es el pobre que se acerca buscando tu comprensión,
DO SOL FA MI7
es el triste que deambula sediento de paz y amor.
DO SOL
Tú has de ser quien pondrá la sonrisa en su corazón,
DO
sembrarás una flor en su campo falto de Dios.
DO SOL
Tú has de ser quien pondrá la sonrisa en su corazón,
MI7
sembrarás una flor en su campo falto de Dios.
Caminad, caminad los senderos que marca el Señor.
Y quitad, y quitad las espinas de su corazón.
la MI la MI la MI7 la
Él te busca, él te llama, quiere tu lealtad,
MI la MI la MI la
entre rejas, en las guerras, esperando está.
DO SOL FA MI7
Vive enfermo en las cabañas con hambre de luz y pan,
DO SOL FA MI7
es el rico de dinero que harto de todo está.
DO SOL
Allanad y quitad los pedriscos que hay al andar,
DO
descansadle los pies al descalzo que andando va.
DO SOL
Allanad y quitad los pedriscos que hay al andar,
MI7
descansadle los pies al descalzo que andando va.
Evangelio 2ª Semana de Adviento
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,1-8):
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”» Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Palabra del Señor
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”» Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Palabra del Señor
La corona de Adviento
1º VELA DE ADVIENTO Una esperanza Vigilante
Padre nuestro, en el inicio del Adviento, queremos hoy
encender la primera vela de esta corona, como signo de la luz que alumbra
nuestra esperanza. A la vez, queremos hacer de ella la señal de nuestro
permanecer despiertos y con los ojos del corazón abiertos para leer todos los
signos y rastros de tu venida y de tu presencia entre nosotros. Que no se nos
escape, Señor, nada de lo que nos habla de Ti Unidas a todas las comunidades te cantamos.
2º VELA de ADVIENTO
Al
encender esta segunda vela, queremos presentarte Señor, nuestro deseo de
prepararte el camino, para que nazcas en cada uno de nosotros, en esta
comunidad, en la sociedad…
Necesitamos
tener una esperanza creativa para
romper con los obstáculos que rompen nuestra paz interior y nos impiden crecer
como personas y seguidores tuyos.
Nos
llena de esperanza el saber que Tú vienes a nuestro encuentro para llenar de
sentido nuestra vida. Junto a Ti,
queremos hacer camino para ser llenar de optimismo y alegría nuestra
sociedad.
Asamblea en la carpintería
Me contaron en cierta ocasión un cuento precioso. Seguro que el paso del tiempo ha coloreado y transformado en mi memoria, algunos de sus detalles, pero no tengo duda de que en esencia decía lo que a continuación os relato.“Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para programar su futuro y, como paso previo, creyeron que era éste un buen momento para arreglar sus diferencias. El martillo se ofreció con rapidez para moderar los debates, pero la asamblea no aceptó.
¿La causa? Todos habían recibido en diversas ocasiones algún golpe de él. El martillo reconoció su culpa, pero pidió que se fijaran en los defectos de los otros posibles candidatos, por ejemplo el tornillo: “es
demasiado retorcido y hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo” –dijo-.
El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la renuncia de la lija:
“era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás”.
La lija estuvo de acuerdo, con la condición de no aceptar la candidatura del metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto…
En esto entró el carpintero, colocándose el delantal inició su trabajo.
Utilizando con destreza ahora el martillo, luego el metro, más tarde el tornillo, la lija… transformó unos trozos de madera en una mesa preciosa.
Al caer la tarde, cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. El serrucho, habitualmente muy cortante en sus intervenciones, habló en esta ocasión con mesura y, con una mal
contenida alegría a la vista de la nueva mesa –dijo-: “Señores, todos tenemos defectos, ¡eso ya lo sabíamos! pero el carpintero sabe encontrar en cada uno importantes cualidades. Ellas son las que nos hacen valiosos. Recurriendo alternativamente a estas capacidades de cada uno de nosotros se pueden hacer grandes cosas”.
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas, el metro era preciso y exacto, el serrucho... Se sintieron un equipo capaz de aceptar los más hermosos retos y sus diferencias pasaron a segundo plano gracias al silencioso esfuerzo del buen carpintero.
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